Cuando tu profesión se convierte en una motivación, cuando no deja de sorprenderte, y el día a día pasa a ser un encuentro con tu orgullo interior, significa que has encontrado el camino correcto. Como dice Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad, en su libro El elemento: «… descubrir tu pasión lo cambia todo».
Descubrí siendo muy joven que la enseñanza me aportaba me permitía ser libre, creativa, investigar y depurarme, aprender en cada reto y conocer además a personas de las que no he podido ni podré olvidar.
Cuando me incorporé de nuevo a la docencia, en marzo de este mismo año, en la escuela CICE, para impartir el Curso de Diseño de Moda Digital, me encontré con un grupo de chicas que querían aprender a dibujar y a crear. Algunas me comentaban que nunca antes habían dibujado, o que si lo habían hecho en la infancia no le habían dado importancia. Pero ellas querían aprender a dibujar y aquello para mi supuso un reto: tenía tan solo 7 meses hasta el final del curso para conseguirlo. Sabía que podía hacerlo porque cuando me propongo algo de este tipo suelo conseguirlo, pero para ello tenía que ganarme su total confianza, mis alumnas debían prestarme toda su atención y empeño y tenía que convencerlas de que sería posible con su ayuda.
Había leído el libro Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro de Betty Edwards, y me apasionó el saber que todo el mundo podía aprender a dibujar con unos sencillos ejercicios y la comprensión de cómo funciona nuestro cerebro. Todos los niños dibujan pero, alrededor de los 8 años de edad, la mayoría abandona esta faceta porque pasamos a ser más exigentes con la calidad de nuestros dibujos. Por motivos de frustración terminamos dejándolo y tan solo unos pocos continuan desarrollando esta actividad. El motivo es la paciencia o simplemente que estamos en nuestro elemento. Al igual que otras personas continuan otra profesión porque les apasiona del mismo modo.
Durante varios años he estudiado el modo en el que mis alumnas/os aprenden si se les motiva correctamente. He podido comprobar en mi misma cómo soy capaz de ser más creativa o aprender más deprisa si tengo confianza en que voy a poder conseguirlo, si no dudo o me quito los miedos. De pequeña aprendí a tocar el órgano electrónico, pero yo quería tocar el piano; pues bien, de mayor me apunté a clases de piano y mientras mi joven profesor me enseñaba los primeros pasos, al mes aproximadamente les hice una demostración, a él y al director de la escuela, de que había aprendido yo sola en casa leyendo e interpretando “Claro de Luna” de Chopin en mi casa, porque sabía que podía hacerlo.
Cuando les dije a mis alumnas que al finalizar el curso serían capaces de dibujar, sin ningún miedo, al principio no se lo creyeron, porque algunas me decían que no estaban hechas para ese tipo de cosas, que eran poco hábiles en el dibujo o que simplemente nunca habían dibujado. Abajo os muestro el primer dibujo y el último que tengo de esta alumna, Cristina, que en la vida se hubiese imaginado que sería capaz de ser tan buena. Otra alumna, Ruth, consiguió abrirse a sus sentimientos y en más de una ocasión ha conseguido emocionarme.
Tengo en mi recuerdo a todas y cada una de las personas que con tanto respeto me han tratado y que han aprendido conmigo, porque yo también he aprendido con ellas, desde luego. Y mi mayor deseo es poder continuar, enseñando, aprendiendo, investigando, y mejorar cada día más para transmitir mi conocimiento y que mis alumnas/os puedan llegar a ser tan libres como yo me siento…
Aquí dejo una muestra de los trabajos realizados por dos de mis alumnas del grupo del Curso de Diseño de Moda Digital que he impartido en CICE (con el permiso de cada una). Y un video del programa “Redes” que habla de la creatividad, el cual os recomiendo que veais y escucheis muy atentamente todo lo que dicen porque entendereis que todo el mundo es creativo. Y yo os digo, además, que todo el mundo puedo aprender a dibujar.

